SITUACION DE LAS LUCHAS DE LOS TRABAJADORES EN FRANCIA

 

Por Viriato 

 


El 15 de marzo, una manifestación de jubilados contra el gobierno reunió a más de 100.000 personas en París y decenas de miles en las provincias, según los organizadores. Una movilización importante que sorprendió a muchos observadores. Fue la respuesta frente a una reducción de las pensiones de 250 euros por año para todos los que reciben más de 1.200 euros al mes.
Los candidatos del gobierno han perdido todas las elecciones parciales y la popularidad del presidente y del primer ministro está disminuyendo. Además, nunca han superado el 50% de opiniones favorables.
El 22 de marzo, un gran número de trabajadores ferroviarios, funcionarios públicos y docentes salieron a las calles. La policía contabilizó 300.000 en todo el país y los sindicatos 475.000. Los dirigentes sindicales de los trabajadores ferroviarios han anunciado una huelga de dos días a la semana, todas las semanas hasta junio.
Como hemos escrito después del triunfo electoral de Macron, todas sus reformas apuntan a la ejecución de un vasto plan de "liberalización" de la sociedad francesa.
La reciente "reforma del Código de Trabajo", como la liquidación del Estatuto de los Trabajadores ferroviarios, así como el proyecto de "reforma" de la indemnización de los desempleados están en curso o ya están en marcha.
Estas son entre otras, de la transformación del sistema de pensiones solidario en un sistema capitalizado que los banqueros y otras compañías financieras están esperando con impaciencia, como la liquidación del sistema de Seguridad Social. Estos sectores están a la espera de la desmoralización de los trabajadores tras las derrotas con las que cuenta la burguesía,  ya que los dirigentes sindicales no querrán librar una batalla completa y/o las repetidas derrotas sufridas durante décadas llevarán a los trabajadores a la desmovilización y al desaliento.

La ausencia total de cualquier partido, ya sea estalinista, reformista o seudo trotskista, hace de las manifestaciones obreras, una lucha sin perspectivas, ni futuro. La naturaleza aguda de la lucha es tal que sin una organización sólida, militante y de masas, unida en la acción, las luchas se agotan, desmoralizan a los que participan, conducen a derrotas aún mayores.
La manifestación del 22, aunque importante, no fue de naturaleza suficiente para hacer retroceder al gobierno que "tomó nota" y declaró que continuará con su política ya que “cuenta con la mayoría parlamentaria necesaria”.
Algunos, que toman sus deseos por la realidad, invocan el espíritu de mayo del 68, pero de eso nos encontramos muy lejos todavía. Esta muletilla, invocada cada vez que se inicia una movilización, es asesinada de raíz por los dirigentes sindicales en cuanto ven que puede crecer, como seguramente crecería si se dirigiese bien, ya que la cólera está muy presente. Esas muletillas son sólo eso, un deseo de pequeños grupos sin ningún control sobre los acontecimientos ni ninguna fuerza militante. Un consuelo tonto que finalmente desmoralizando por falta de realización práctica.
Frente al desafío del gobierno, todavía no hay respuesta de los líderes sindicales. Como dicen en Francia " habla no más, me interesas". Y esto a pesar que base está furiosa y quiere pelear, pero se preguntan como hacerlo.
Las pequeñas formaciones de todo tipo de orientación (porque hoy el movimiento político de los trabajadores, o es muy pequeño o no hace otra cosa que seguir las consignas sindicales) llaman a medidas ultraizquierdistas sin encontrar eco en la masa.

Encontramos por lo tanto una cierta preocupación y movilización de la base, sin ir más allá o que sean comparables a otras movilizaciones como la lucha contra el CEP o contra la prolongación de la edad de jubilación, sin contar siquiera con un grupo obrero unido y decidido menos aún de verdaderos partidos de la clase obrera.
El paciente sólo puede ser tratado con el medicamento adecuado y éste no está en la farmacia Francia: un verdadero partido comunista. Ni siquiera existe una conciencia adecuada de su necesidad, porque todo lo que existe está tan enfermo como el movimiento obrero mismo: padeciendo decadencia ideológica y debilidad organizativa. La crisis del estalinismo y del seudo trotskismo prolonga la agonía de los trabajadores que se ven despojados de sus salarios indirectos e incluso de sus ingresos directos en beneficio de una burguesía, hoy en guerra comercial abierta, en preparación para nuevas guerras y obligada de poner en peligro su dominación empobreciendo a más sectores de trabajadores y/o desempleados.
Frente a tal realidad, con toda clase de posibilidades, los que todavía piensan (y que no son "intelectuales" entre cuatro muros) se equivocan buscando "soluciones" de facilidad sin querer ver que habrá que pasar por la larga labor de reconstrucción de las organizaciones políticas de la clase obrera.
Sin embargo, estas luchas, que están comenzando solamente, esperémoslo, muestran que la clase obrera francesa tiene la voluntad de movilizarse a pesar de haber sido llevada a la calle, tantas veces, para nada. Sin duda, su espíritu combativo es una base que, en situaciones excepcionales, puede resultar decisiva.