Las elecciones francesas

 

Por Viriato

En menos de 10 días se llevarán a efecto las elecciones presidenciales en Francia. Hay tres candidatos abiertamente de derecha (Fillon, Macron y Marine le Pen) que aplicarían un programa terrible contra los trabajadores destinado a asegurar a la burguesía francesa mayores ganancias y alguna competitividad frente a sus rivales exteriores.
Un candidato social demócrata de derecha, Hamon, continuador del quinquenio pasado de Hollande, un candidato social demócrata de ‘izquierda’ Mélenchon que cuenta con el apoyo entusiasta de los trabajadores más conscientes y dice que va a aplicar un programa ‘keynesiano’.

Hay también cinco otros candidatos entre los que se destacan dos candidatos que se pretenden ‘trotyskistas’ (Arthaud por Lucha Obrera) y uno ‘Anticapitalista’ (Poutou) que viene de la tradición ‘trotskista’ de la “cuarta Internacional” pero que han abandonado hace ya muchos años. Entre ambos no obtendrán más de 3 % de la votación…si llegan a ‘tanto’.

El problema central para los trabajadores es como parar las “reformas” que comporta el plan Fillon. O, como conseguir que otro tipo de programa sea realizado. Los pequeños partidos LO y el NPA no pueden de ningún modo lograr este objetivo por el poco apoyo que han logrado obtener. Tanto los unos por su sectarismo extremo (LO) que no quiso unirse con el NPA, como de la imagen excesivamente poco seria que tiene el NPA entre los trabajadores. (Un grupo donde coexisten sinnúmero de tendencias y donde cada cual hace lo que le viene en gana).

Solo queda Mélenchon. Este viejo politicastro, senador, antiguo ministro, pero siempre del ‘ala izquierda’ del Partido Socialista (entiéndase por esto cualquier cosa menos que haya sido un verdadero partido socialista para los trabajadores), decidió ya hace algunos años de alejarse del PS para formar una muy pequeña agrupación política ( le Parti de Gauche, partido de izquierda) y a fuerza de brazos y de habilidad política, que eso tiene de sobra y es probablemente el mejor tribuno popular de hace mucho tiempo, ha logrado izarse como el representante de los sectores más conscientes de las clases trabajadoras francesas.

Hay que decir que existe en Francia y particularmente entre los trabajadores, cesantes, jubilados y pequeños empresarios, un profundo malestar por su empobrecimiento manifiesto y una cólera sorda que bulle bajo aguas aparentemente tranquilas.
Este descontento había sido canalizado (y lo es aún en cierta medida) por el Frente Nacional de Marine le Pen que, utilizando una demagogia populista y anti inmigrantes, pero sobre todo debido a que ninguna otra opción política aceptable y suficiente haya aparecido.

Ya no es más la situación porque Mélenchon ha venido a ocupar ese mismo lugar desde la ‘izquierda’ de la social democracia. Se ha producido una dinámica electoral esencialmente por el apoyo de amplios sectores de trabajadores y de la juventud, que lo ha propulsado en pocas semanas desde la candidatura de un ‘outsider’ al tercer lugar y para algunos otros al segundo lo que le daría la posibilidad de ganar las elecciones presidenciales con consecuencias importantes tanto al interior como al exterior de Francia.

Si gana Mélenchon, la Unión Europea tambalea ya que ha dicho que renegociará todos los acuerdos con Alemania. Estos acuerdos son la base de la Unión Europea. Mélenchon amenaza de salir de ella y de volver al Franco, haciendo explotar los planes alemanes y restableciendo una situación que se parece mucho a la de 1914 y de 1939. En todo caso, todos los candidatos se posicionan frente a Alemania. Algunos en colaboración subordinada y otros en una posición más de oposición. Los viejos problemas de Europa renacen delante de nuestros ojos.

Esta amenaza real contra los intereses de la burguesía que había pensado tener ‘cocinada’ esta elección ha provocado, a algo más de una semana de la elección, violentísimos ataques contra el “candidato comunista”, “trotskista” (Mélenchon fue en su juventud trotskista por algún corto tiempo) contra su “programa irrealizable, utópico, imposible de financiar” etc. En breve, toda la panoplia de ataques que la prensa de derechas y de centro puede imaginar.
Incluye esto también, la promoción de los candidatos que pudieran quitarle algunos votos como los candidatos que se pretenden “trotskistas” o anticapitalistas.

Para los viejos chilenos que somos, estos ataques y esta situación nos recuerdas en cierto modo lo que pasó en Chile por los años 1969 cuando otro viejo senador reformista del ala derechista del PS fue electo candidato a la presidencia provocando el mismo entusiasmo y despertando las mismas expectativas.

Algunos “sabios” políticos de esa época predijeron que tal experiencia no iba a ser aceptada por el imperialismo US y que las tropas que mantenía en Chile (y que mantiene aún) el que llaman “ejército de Chile”, iba a terminar aquello con una masacre.
Que, por lo tanto, y aquí es donde se equivocaron medio a medio, no había que “engañar a la gente promoviendo ilusiones sobre ese gobierno” y se pusieron al lado mostrando aquello del dedo, diciendo que no era eso lo que se necesitaba.

Hay algunos aquí en Francia que proceden de la misma manera y obtienen los mismos resultados. Los trabajadores franceses se encojen de hombros, paran su camino y votan por Mélenchon que representa el estado actual de la consciencia política avanzada de la clase trabajadora francesa.

En vez de unirse al movimiento para explicar pacientemente porqué Mélenchon es insuficiente y su programa absurdo ya que no ataca el capitalismo, esta gente ultra izquierdista se pone en la vereda y critica el movimiento real de la clase que pasa sin hace ningún caso de tales “críticos”.

Lo que no ve esta gente absurda es que el solo hecho que Mélenchon sea delante del PS derechista y de alguno de los candidatos de la derecha es un avance importante para las luchas que vendrán contra los planes capitalistas. Ahora, si llegase a la segunda vuelta y fuese elegido, el terremoto político mundial que esto sería, (la prensa burguesa, no lo olvidemos, lo presenta como un ‘candidato comunista’) tendría repercusiones que no puedo calcular pero que no serían pocas.

Dejo esta conversación hasta aquí, los hechos varían con la velocidad del rayo y lo que se escribe hoy, puede estas fuera de moda mañana, pero si la tendencia actual se confirma, la clase trabajadora francesa sorprenderá al mundo como había sido siempre su costumbre.